La solución fue la de producir una línea de continuidad con lo realizado en la Plaza de Ortega y Gasset y Calle Pérez Galdós, de modo que la Plaza del Sol sea el remate de las anteriores actuaciones. Los tres ámbitos mencionados tendrían una unidad de criterio compositivo. Continuidad en solados (adoquines de color), mobiliario urbano, y espléndida escalinata que remate de forma digna el ascenso y descenso de la Plaza. PIEZAS ESCULTÓRICAS SOBRE EL JARDIN DE LA ESCALINATA Se realizaron con una altura de más de 3 metros, resueltas en piedra caliza blanca. Dos figuras ensambladas por la espalda, instaladas en el centro del pretil o muro de remate del jardín que desciende por el centro de la gran escalinata. La figura que mira a la plaza se distingue como hombre que porta un compás que se posa sobre una tablilla que mira al sur y con la otra punta del compás forme un gnomon para obtener un reloj de sol. Una mujer, sujetando un cántaro del cual manará el agua, que caerá sobre la zona central del jardín generando una cascada. Los símbolos que llevará grabados la mujer pertenecerán a elementos lunares, y de crecimiento de las plantas. FUENTE SITUADA EN LA FACHADA DEL MERCADO. Esta pieza de 3 metros de alto, formada por una columna de piedra blanca, (grabando en el fuste un poema de Antonio Machado), que parte desde una pieza circular que forma una mesa. Dicha mesa de piedra negra de 1 metro de diámetro, lleva dos sonetos también del poeta sevillano. Un surtidor de agua salta en lo alto de la columna blanca el agua desciende hasta la piedra negra y desde allí al recipiente de la fuente. En el centro de la plaza se destaca un tapiz de adoquinado en cuatro colores, quedando el contorno de la plaza, marcado por los módulos compactos de banco, pérgola, papelera y luminaria. Las pérgolas se cubrirán con glicinecas trepadoras al igual que en el paseo colindante, calle Pérez Galdós.