En octubre de 1999 se aproximaba la fecha de la incorporación de España a la moneda única Europea (Euro). Fue entonces cuando nos encargan  diseñar la forma arquitectónica que debía albergar los mecanismos necesarios para la succión, reconocimiento de autenticidad del billete y su expulsión. Proceso que aportó el equipo de ingenieros externos a Dodecaedro.

Comenzamos los primeros esbozos para los diseños de dos modelos: uno para colgar y usar por vendedores en los mercados de grandes abastecimientos o a pie de calle (modelo portátil) y otro de sobre mesa que fue el que tomó cuerpo definitivamente y el que la empresa que hizo el encargo comercializó más tarde.